16 de Julio 2026
LA PATERNAL EXPLOTÓ DE ALEGRÍA
Argentina le dio vuelta el partido a Inglaterra y es finalista del Mundo
Escribe: Diego Kaul

 

 

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El partido era un suplicio. El reloj corría y la pantalla seguía marcando ese 1-0 que dolía. Pero esta Selección, como ya nos tiene acostumbrados, tiene un carácter de acero, y cuando todo parecía perdido, apareció la magia de un equipo que no se rinde nunca.

Era el minuto 84 cuando el fútbol, ese deporte que tanto nos hace sufrir y disfrutar, nos devolvió la esperanza. Enzo Fernández, con un derechazo imparable desde la frontal, empató el partido y desató el primer grito de alegría que retumbó en cada rincón del país. Pero no iba a terminar ahí. En tiempo de descuento, Lionel Messi, el capitán eterno, sacó un centro perfecto para que Lautaro Martínez, el Toro, pusiera el 2-1 definitivo y nos metiera en la final del Mundial 2026 .

El festejo fue inmediato. Lo que parecía una noche de derrota se transformó en la fiesta más grande. En el barrio de La Paternal, como en toda la ciudad y en todo el país, la gente saltó a las calles para celebrar el pase a la final y, por supuesto, la victoria ante el clásico rival (adversario). Los ecos de los gritos de gol se escucharon en todos los rincones del planeta donde hay un argentino.

El tan suplicado pitido final, que el árbitro estadounidense hizo esperar unos minutos de más, fue la señal para que todos saliéramos a la calle. La esquina de Av. San Martín y Juan B. Justo, punto de encuentro por excelencia de todas las manifestaciones del barrio, se convirtió en el centro de los festejos en La Paternal. Las avenidas se cortaron y el clásico tránsito de un miércoles por la noche se modificó por un manto celeste y blanco que inundó las calles .

La sonrisa, la alegría y la unión que se vive entre los argentinos en estos momentos es única y hermosa. Nos encontramos con vecinos y hasta nos abrazamos con personas que no conocemos, unidos por una misma pasión. No faltaron las cornetas, las vuvuzelas, las banderas grandes y chicas. Había quienes vestían la camiseta argentina con un look sencillo y quienes lucían los atuendos más pomposos. Todos con las caras pintadas, espuma en el ambiente y banderas de Maradona, Messi y alusiones a nuestras Malvinas. Los cánticos clásicos se mezclaron con los nuevos, al ritmo de la música de Gilda.

Incluso los colectivos que pasaban por la zona se sumaban a la fiesta: desde el interior se veía a la gente saltando y acompañando el momento con los que estaban en la calle . Las paradas de Metrobús, literalmente, se llenaron de gente, incluso en los techos.

La euforia se extendió hasta pasada la medianoche, cuando, entre saltos y cantos, caímos en cuenta de que era miércoles y que al otro día había que trabajar o ir al colegio. Pero el cansancio se iba a disimular con la enorme alegría vivida. El jueves, al despertar, todos íbamos a decir: "Hermosa mañana no".