2 de Febrero 2026
RINCÓN DE LOS RECUERDOS
Chuengaaaa!!!
Escribe: Angel Kandel
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Dentro de las personas y personajes que fueron conocidos y reconocidos dentro del ambiente nacional hay uno cuyo nombre no se conoce, sólo su apodo.
No jugaba al fútbol por lo que no hacía goles de taquito ni olímpicos; no era arquero de atajar penales ni "descolgarla" con una sola mano, era un vendedor de los muchos que ofertan por las tribunas y cuyo nombre se mimetizó con la mercancía que vendía subiendo y bajando la bolsa grande que portaban unos caramelos que voceaba a toda voz: ¡ CHUENGA, CHUENGAAAAA...!!!
chuenga es algo así como la aproximación fonética castellana -más que castellana, argentina y más que argentina, porteña- a la expresión "chewing-gum", que en inglés significa "goma de mascar". Era un caramelo masticable envuelto informalmente en un sencillo papel que el vendedor sacaba y entregaba por manojos. Eran pedacitos de un caramelo duro, blanco, con vetas de color y cortado irregularmente.
Cincuenta centavos era uno, un peso eran dos y cuando el comprador se quejaba: "¡Chuenga, me diste poco!", ese canoso vendedor que vestía una ajustada remera de cuello alto rayada en blanco y negro, metía la mano en la bolsa y entregaba unos pocos más.
Tribunas de cemento o escalones de madera eran los que Chuenga subía y bajaba entremezclado con ese público que pedía: "Chuenga, dame cincuenta guitas"..., "Chuenga, dame un mango".
Ya no hay más chuenga en las tribunas ni están las canas recorriendo con su bolsa y sus puñados informales.