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5 de Agosto 2017
CADA BARRIO OFRECE SU ESPECIALIDAD
Informe: La Comida de los porteños
Escribe: Nadia Brenda Salva
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Los bodegones, los bares, los restaurantes, las comidas al paso, las grandes cadenas de Fast Food cubren la ciudad porteña y cada vez son más los que abren sus puertas. El porteño por necesidad y tradición, cumple con el ritual de la comida y una reunión de trabajo, una salida o un encuentro casual siempre lleva un plato de comida como principal anfitrión. No se puede negar que la comida es una de nuestras principales pasiones, y gran motor comercial en la ciudad de Buenos Aires.
La mixtura de sabores se debe a la inmigración de condimentos e ingredientes que, luego traducidos en recetas, se han convertido en los grandes platos que todo porteño no puede negar. La corriente italiana ha traído las masas, convertidas por un lado en ostentosas pastas con innumerables salsas y por otro lado, la famosa pizza que en Argentina se prepara y consume de forma distinta a la oriunda de Italia. Aquí prima el desborde: mucho queso, una gran masa y siempre decorada con otros condimentos. En Italia la pizza es tan finita que se sirve para un comensal, aquí, con dos porciones al paso es suficiente.
La pizza ha ganado un amplio terreno en el último tiempo, y es que hace sólo dos años se han abierto más de 170 locales en la ciudad; además la experiencia gastronómica sigue siendo la más económica en el mercado. Por ello, el público que antes consumía carne, por el alza en los precios se ha pasado a la masa, el tomate y el queso. Pero “la triple P”, como la llaman los especialistas, no ha cesado: Pastas, Parrilla, Pizzas distribuidas en todos los barrios sigue ganando adeptos.

Cada barrio de la ciudad porteña ofrece a los comensales su especialidad. Si bien, están los clásicos en pizza (Banchero, Imperio o el Guerrín), ahora las pizzerías se distribuyen por toda la Capital intentando ganarse el título del clásico o la mejor pizza del barrio. Aunque no se puede determinar que exista un barrio que tenga dominio sobre otro en relación a la tipología de comida que ofrece, si, existe una gran concentración de pizzerías tradicionales en el centro porteño. Lo mismo vale con las pastas tradicionales, hay cantinas en Chacarita, Villa Crespo, La Paternal. Lo importante es estar dispuesto a probar y experimentar las mesas de cada barrio, las especialidades de la triple P.
Entre la variedad de platos que se sirven diariamente en la Ciudad de Buenos Aires y el cambio que se está produciendo en el paladar porteño, las preferencias están bien marcadas. Nunca falta el pedido de milanesa con fritas, suprema con puré, empanadas, ojo de bife o tortilla a la española.

A pesar del compromiso que el porteño tiene con sus platos tradicionales, también se atreve a probar comida de otros países, la tan llamada comida étnica es un atractivo ineludible para los comensales. Esto se fundamenta por dos motivos: la primera es que varias corrientes migratorias llegaron al país –italiana, española, alemana, judía, sirio libanesa, armenia, polaca, china, japonesa, peruana entre otras- que acostumbraron al porteño a esa comida “que viene de otro lugar”. En segundo lugar, Buenos Aires es una metrópoli que recibe constantemente nueva inmigración y flujos culturales de tendencias que se reflejan inevitablemente en la comida. Un ejemplo concreto es pensar en la proliferación de restaurantes que proponen cocina peruana, de fusión peruana, japonesa, de fusión asiática, norteamericana, coreana y china.
Uno de los platos que más entraron es el Sushi, siempre adaptado al estilo argentino con agregado de mucho queso y un pescado cocido; el Ceviche o Cebiche, carne marinada ―pescado, mariscos o ambos― en aliños cítricos, con origen peruano; los Ribs, en la cocina china, trozos de cerdo fritos, al vapor o braseados; el Chau Fan, salteado de arroz chino con verduritas, camarones, pollo o carne; el Chow Mein, es un plato basado en fideos, de los cuales existen miles de variantes; los arrolladitos chinos; los platos al Wok y el Chipá, vendido en panaderías de los barrios y en algunos puestitos del centro porteño.
A pesar del mestizaje que ha sufrido la comida tradicional porteña, aún no se define ningún plato tradicional como uno popularizado. Lo que sí es notable es la cantidad de ingredientes y condimentos que antes no se vendían en las verdulerías, y hoy son de común uso. De la ensalada de lechuga, tomate y cebolla, hemos saltado a la ensalada de rúcula, con palta, tres tipos de papas y berro. Además de las hierbas finas que se han incorporado a los platos tradicionales: romero, cilantro y ralladura de jengibre.
Bares, restaurantes y cafés porteños han adaptado sus menúes a la necesidad de quienes no tienen tiempo de sentarse a almorzar o cenar. Las horas del día parecen no alcanzar para comer y es entonces que se ofrece una tendencia norteamericana llamada Bruch and Teanner. El Brunch es una fusión entre el desayuno y el almuerzo, en el que se suele servir té o café con medialunas rellenas, frutas, huevos revueltos y pan casero. Estos son restaurantes que ofrecen cinco alternativas distintas: desayuno, Brunch, almuerzo, Teanner y cena. Generalmente se eligen para los fines de semana, la gente se levanta tarde para el desayuno y temprano para el almuerzo, por ende la opción del Brunch es perfecta. Ambas opciones mezclan salado y dulce. En el Teanner se incorporan sconnes, sándwiches de miga y tortas.