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30 de Julio 2017
CHARLAMOS CON MARCELINO
Lo más gratificante de estar en el club es el cariño que te brinda la gente
Escribe: Pedro Santis
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Charlamos con Marcelino, un hombre que hace 10 años apareció en las entrañas de Argentinos Jrs. con un ideal de grandeza.

Siempre en el barrio está el vecino bueno. El que siempre te saluda, el que te presta cosas, el que te avisa si pasa algo, el vecino querible... un ángel en medio de la voragine que nos impone la ciudad. Este vecino hay que atesorar y proteger lo más que podamos.

Es el caso de Marcelino Rodríguez que siempre se lo encuentra por las inmediaciones del Polideportivo "Las Malvinas" de la Asociación Atlética Argentinos Juniors. En el mes del amigo charlamos con una persona que lo quiere y respeta en el club, para que nos cuente un poco de su historia, su vida y proyectos.
"Tengo la suerte que me estiman todos, cuando no vengo al club me preguntan qué pasa que no está Marcelino. A veces llego más tarde por algunos problemas; hace 10 años que me demuestran afecto, te estiman y me saludan todos, es lo más importante y lindo que te puede pasar", empieza la charla en la puerta del Polideportivo.
Cuando habla de Argentinos Jrs., destaca la característica más importante que tiene el club, "Lo bueno de Argentinos es que no hay hinchada brava, vamos todos a la cancha en familia, muchos clubes tendrían que tomarlo de ejemplo. Es lindo ver a los chicos y a las mujeres que vayan tranquilos a la cancha. Es para lo que uno lucha para el club que quiere. No sirve el fanatismo".

Este vecino de 72 años rememora y nos cuenta sobre su llegada a la Argentina: "Vine de España a los 14 años con mis padres, primero vinieron unos tíos. La situación económica en España era mala y por eso decidieron venir para la Argentina". Apenas llegado al país su familia se instaló en Pablo Podestá, Prov. de Buenos Aires. Cuando se casó emigró para Hurlimgham donde tuvo un hijo, ahora es abuelo.
En España era hincha del Sevilla (los colores de la camiseta son iguales a los del Bicho), aunque mucho no le gustaba el fútbol, pero si recuerda con mucha pasión las corridas de toros, pero aclara que no le gustaba lo que hacían con los toros.
Su primer trabajo en Argentina fue en un frigorífico, en el que estuvo 30 años: "Me dedicaba a la elaboración del jamón crudo. Se lo salaba y estaban 30 días de un lado y 30 días del otro, se lo deshuesaba y lo prensábamos, se lavaba y se embalaba, después se lo colgaba para vender". El proceso lo aprendió de otro español que conoció en el frigorífico.
La crisis económica y el mal funcionamiento de la empresa hizo que cerrara y Marcelino buscó nuevos rumbos. La siguiente estación en su vida fue Chacarita, en donde estuvo 6 años trabajando, cuidando los baños de la estación de trenes.
Se estaba acercando a su lugar en el mundo que es La Paternal y Argentinos Juniors: "Hubo algunos problemas por la zona de Chacarita, no con la gente que me adoraban; me preguntaron si quería ir para Argentinos, en ese entonces estaba Segura en la presidencia. Ahora estoy muy feliz por haber tomada la decisión de venir acá. Lo más gratificante de estar en el club es el saludo de la gente, el cariño que te brindan, me traen cosas, yo después regalo muchas cosas. A mí me estiman todos y yo estimo a los que vienen al club; a los chicos los veo crecer".

Además de ser un vecino adorable Marcelino tiene muchos proyectos.
Uno es homenajear a Carlitos Balá, vecino de Chacarita, "Lo conocí en el '62 y la idea es agregarle el nombre Carlitos Balá a la calle Olleros, desde Córdoba hasta el puente; no cambiarlo sino agregarlo. La gente de la pizzería Imperio, ubicada en Federico Lacroze y Av. Corrientes apoya la propuesta. Carlitos Balá se enteró del proyecto cuando vino a Chacarita por la inauguración del Centro de Trasbordo y no lo podía creer", comenta Marcelino muy emocionado.
Además propone un cambio en el reglamento durante los partidos de fútbol: "Yo cortaría el partido a los 25 minutos para que los técnicos hablen con los jugadores para que no se pongan nerviosos".
Su más grande invento es la "pelota bidón", como su nombre lo indica un bidón con forma de pelota para que se pueda usar cuando los jugadores quieran refrescarse y en vez de arrojarla, patearla para dársela a un compañero de equipo.
Sus propuestas son para homenajear, confraternizar y compartir. Sentimientos, por cierto, tan encantadores y extinguidos en los tiempos que corren.
Si a Marcelito lo adoran tanto es porque algo bueno habrá hecho. Y de hecho, lo hace todos los días con una sonrisa y un saludo amigable.