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1 de Junio 2018
ESTADO DE ALERTA PARA PRESERVAR SU FUENTE DE TRABAJOS
Cerró la marroquinería 3G y los trabajadores tomaron la fábrica
Escribe: Dafne Strobino Niedermaier
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El viernes 11 de mayo los trabajadores de la marroquinería 3G, ubicada en Seguí 2262, en La Paternal, decidieron tomar la fábrica de manera pacífica luego de que se les informara que se cerraba. Son 20 los empleados y la mayoría tiene más de 30 años de antigüedad. Desde Nuestro Barrio los entrevistamos para ayudarlos a pasar este difícil momento.
La marroquinería tiene 47 años, es una empresa familiar compuesta por Juan Carlos Gedimer, que la heredó de su padre, su mujer Silvia y su hijo Gabriel. Adeudan sueldos, vacaciones y aguinaldos a los trabajadores. Además, intentaron vaciar la fábrica llevándose maquinaria el jueves 10 en medio de la lluvia, una vecina fue testigo de esta maniobra. Los trabajadores decidieron tomar el edificio y están pensando qué camino seguir.
Los trabajadores de 3G se encuentran en estado de alerta para preservar su fuente de trabajo, están dispuestos a luchar y organizarse. La empresa produjo hasta hace muy pocos días una gran variedad de elementos de marroquinería como carteras, mochilas, bolsos, porta cosméticos y billeteras para marcas de alta gama como Prune, Mc. Taylor, Jazmín Chebar y Blaqué. Los dueños además tenían tres locales a la calle donde vendían una marca propia, también los cerraron de un día para el otro.

¿Ustedes vieron algún indicio de que esto podía suceder?
No, esa semana se trabajó igual, de manera normal hasta el jueves 10. Ese miércoles entró cuero y forrería para seguir cortando producción, ingresó para hacer muestras, fue una semana muy normal.
Se esperaba que ese viernes fuéramos a cobrar, como siempre, se especulaba con que nos iban a pagar la quincena, algo de aguinaldo y vacaciones que nos debían. La única sospecha que hubo fue que a los cortadores les pidieron que se retiren antes. Luego, a la madrugada, hasta las 4 de la mañana y bajo la lluvia, empezó el desvalijamiento de la empresa. Sacaron máquinas, cuero, trabajo terminado, herramientas, ventiladores, el microondas, la pava que teníamos. De la oficina se llevaron la computadora, la agenda con los teléfonos de los proveedores, papeles nuestros.
No esperábamos esto para nada y de un día para el otro llegar y ver todo esto cerrado fue una angustia muy grande. Además, esperábamos el viernes para llevar algo de plata.

¿Ustedes tenían trabajo?
Sí, estábamos trabajando para Prune y ahora el dueño estaba arreglando con Mc. Taylor para que nos de trabajo de nuevo e iba a ofrecerse a Blaqué.
Esta fábrica pasó la crisis del 2001 y salió adelante, creyeron que esta vez iba a pasar lo mismo, pero no. Vivimos tiempos muy buenos acá adentro. Nosotros hacíamos 1.500 carteras de cuero por semana, trabajábamos de 8 de la mañana a 7 de la tarde. Nunca pensamos que esto podía pasar.

¿Ustedes se están quedando todo el día?
Sí, estamos haciendo guardias las 24 horas, hay dos turnos. Estamos atendiendo a los proveedores, les contamos la situación, les preguntamos cuánta plata se le debe. Hay deudas por todos lados.

¿Cómo era el trato de los dueños con ustedes?
Juan Carlos dividía a los grupos entre viejos y nuevos, siempre. El se apoyaba en los viejos, trataba de mantenernos sumisos, tenía favoritismo por algunos. Esta es la primera vez que estamos todos unidos.
Ellos tienen dos casas, departamentos, una casa en Brasil. Cambiaron los autos por 0km el año pasado. ¿Dónde estaba la crisis entonces?
¿Qué pasó ese viernes cuando ustedes llegaron?
Ellos habían cambiado la cerradura, nosotros rompimos la puerta y entramos, sonó lo alarma y Juan Carlos tuvo que venir. Vino la policía con tres patrulleros, justo estaba el del sindicato, hablaron, se explicó la situación.
El dueño tuvo que salir protegido por la policía, se puso a llorar haciéndose la víctima, cayó el hijo. Después fueron a la comisaría con el delegado y el sindicato.
Luego, ese sábado vino un patrullero, nos acercamos y le preguntamos si habían hecho alguna denuncia, nos dijeron que no, que no había denuncia ni civil ni penal y que mientras no haya denuncia, nosotros podemos estar el tiempo que queramos.
La policía vino a tomar la declaración de la vecina de al lado, porque ella vio como desmantelaban la empresa, la señora escuchó ruidos esa noche y vio cómo se llevaban todo. Tenemos muchos testigos.

¿Recibieron ayuda de los vecinos?
Sí, mucha. Además, vinieron de La Cámpora, nos trajeron comida.

¿Qué plan tienen ustedes?
El sindicato nos está apoyando. Ayer mandamos una carta documento que llegó a los locales, pero nos enteramos que también los vaciaron, son de la marca propia: Andrea Mabiani, y quedan en Acoyte y Rivadavia en Caballito, en la peatonal Florida y el otro en Marcelo T. de Alvear entre Montevideo y Rodríguez Peña, en Recoleta.
Todo fue muy rápido, creemos que lo organizaron cuando salimos de vacaciones nosotros, porque ellos no se fueron. La fábrica siempre cierra en febrero 14 días, ellos dijeron que como venían mal, no se iban de vacaciones.
Nuestra idea es seguir trabajando y produciendo, hay máquinas que hay que arreglar y las otras trataremos de retenerlas porque podemos conseguir trabajo. Tenemos que generar dinero porque hay que seguir viviendo. Queremos poner a punto el taller, hablar con las empresas a quienes proveíamos para que vuelva el trabajo porque a fin de cuentas Juan Carlos lo único que hacía era un pasa manos, era un intermediario, nosotros somos la mano de obra, la calidad va a seguir estando.
Estamos hablando todo, escuchando a todos los que vienen para decidir cómo seguir.